Un trasplantado se convierte en el azote de badenes y resaltos y con mucha razón

Badenes y resaltos se han convertido en el enemigo número 1 de muchos conductores. Este tipo de dispositivos diseñados para reducir la velocidad están siendo protagonistas de numerosas protestas para su retirada y la discontinuidad en su uso. Son cada vez más los estudios que demuestran que muchos de ellos no cumplen con la legislación, pero que además han demostrado los riesgos y desperfectos que supone para nuestro coche. A todo ello se añade además la existencia de alternativas menos dañinas pero que pasan de largo para las administraciones por sus mayores costes. Pero los problemas de badenes y resaltos no sólo atañen a la mecánica de nuestro coche y a nuestro confort, y es que también suponen un importante riesgo para la salud de muchos ciudadanos cuyo delicado estado de salud encuentra en los badenes un peligroso enemigo.[..]

Centímetros Cúbicos

La Comisión Europea considera que los resaltos pueden afectar negativamente

Mateo Lafragua ha logrado un nuevo avance en su lucha para demostrar los efectos negativos de los resaltos para los traslados de los servicios de emergencias. La Comisión Europea ha respondido a su consulta y ha reconocido que «los ralentizadores, si están incorrectamente diseñados, pueden afectar de forma adversa a los vehículos de emergencia, en particular a las ambulancias que transportan pacientes».

La Comisión ha afirmado que «no existe ninunga norma en la Unión Europea que regule las características de los ralentizadores y corresponde a las autoridades competentes de los Estados miembros definir los requisitos que deben cumplir», en lo que se refiere a la seguridad de los usuarios de la red viaria, y tratar de alcanzar un «equilibrio entre los beneficios que aportan desde el punto de vista de la seguridad y los posibles inconvenientes resultado de su uso por parte de los servicios de emergencia».

Mateo Lafragua, trasplantado de riñon, comenzó su petición tras tener que pasar a diario por una carretera con diecinueve resaltos en siete kilómetros es el camino que separa Artziniega (Álava) de Bilbao, donde se encuentra el Hospital al que muchos enfermos tienen que desplazarse cada día. Mateo Lafragua, un hombre trasplantado dos veces de riñón, conoce por experiencia propia el calvario al que los enfermos tienen que enfrentarse. Por eso, decidió realizar un informe sobre los resaltos y su impacto negativo en el traslado de pacientes y hacer visible este problema.[..]

Continúa en compromiso.atresmedia.com/ponlefreno

También te puede interesar